
La cocaína es una droga del grupo de las sustancias psicoactivas,
es decir, que produce efectos estimulantes directos sobre el sistema
nervioso central,
principalmente sobre el cerebro. La tolerancia a la cocaína se desarrolla
rápidamente, por lo que su potencial adictivo es altamente elevado.
Ya que la cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Asimismo, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia.
Ya que la cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Asimismo, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia.
Los que consumen cocaína
en cantidades pequeñas generalmente se sienten eufóricos, energéticos,
conversadores y mentalmente alertas, particularmente con relación a las
sensaciones visuales, auditivas y del tacto.
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