
El alcoholismo es una enfermedad crónica, progresiva y en muchos casos mortal
producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, que interfieren
en la salud física, mental, social y/o familiar así como en las
responsabilidades laborales.
El alcohol
es una bebida con una gran variedad de usos. Sin embargo, este es usado de
forma social para interactuar con las demás personas, lo cual aumenta las
probabilidades de causar adicción, ya que prácticamente desde temprana edad los
jóvenes comienzan su consumo.
Las
personas adictas al alcohol lo consumen prácticamente todos los días, como una
forma de sentirse bien y evadir los problemas que le rodean. El problema (al
igual que la mayoría de adicciones de sustancias), es que cada vez necesitan
ingerir mayores cantidades para lograr el efecto deseado. Esto desencadenará a
su vez graves consecuencias de salud (afecciones de hígado o riñones, por
ejemplo) y sociales (violencia, accidentes de tránsito, entre otros).
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