
La heroína y otros opiáceos son drogas sedativas que deprimen el sistema
nervioso, ralentizan el funcionamiento del organismo y combaten el dolor físico
y emocional. De forma general, los opiáceos bloquean los mensajes de dolor,
creando una falsa sensación de calma e incrementando las sensaciones de placer
en el cerebro. El efecto más usual de la heroína es el sentimiento de
relajación, calidez y desapego, junto a una disminución de la ansiedad.
Las personas que consumen heroína por lo
general reportan sentir una oleada de una placentera sensación de euforia. La
intensidad de la oleada de euforia es una función de cuánta droga se consume y
con qué rapidez la droga ingresa al cerebro y se fija a los receptores
opioides. En el caso de la heroína, la oleada de euforia a menudo está
acompañada por un enrojecimiento cálido de la piel, sequedad bucal y una
sensación de pesadez en las extremidades.
Este tipo
de drogas presentan adicciones mucho más graves y cada una de ellas tienen sus
propios síntomas y consecuencias. Siendo algunas más leves como la marihuana y
otros de mayor gravedad como la heroína.
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